Desinformación Gringa

               

By Dave Granlund

By Dave Granlund

 

Daniel Espinosa
Los medios masivos del mundo se parecen mucho al amante engañado que sigue creyendo que la fuente de su miseria empezará a decir la verdad, eventualmente. Así debemos entender su credulidad cuando se trata de informes secretos de inteligencia, que en este caso hablan de Donald Trump y Rusia como quien rememora románticamente los días en los que cualquier disidente podía ser tildado de ‘comunista’ y cualquiera información vergonzosa o incriminatoria de ‘propaganda rusa’.

Por supuesto, el único acto ‘disidente’ de Trump tiene que ver con no mostrarle los dientes a Vladimir Putin, quien a diferencia de Hillary Clinton, pitbull imperial, se ha mostrado dispuesto a tenderle la mano. El complejo industrial-militar anglo-americano exige enemigos y la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA, por sus siglas en inglés), fundamentalmente una herramienta del poder ejecutivo norteamericano, se encuentra presto a ensuciar a su presidente electo en este último mes que le queda a Obama, el carismático liberal, admiradísimo por los medios corporativos del mundo, por quien se la están jugando. ¿Qué sucederá cuando cambie el mando el 20 de enero y no les quede otra que intentar limpiar la imagen de Trump, volverlo aceptable, ‘mainstream’, para poder luego justificar sus futuras agresiones bélicas?

La CIA no solo tiene un largo historial proveyendo las falsificaciones necesarias para justificar las agresiones bélicas estadounidenses, sino que tiene un récord aún menos modesto cuando se trata de promover golpes de Estado alrededor de mundo: Mossadegh, Arbenz, Lumumba, Trujillo, Goulart, Allende, la lista es larga donde tuvieron éxito y también es larga donde no. Todo esto no estaba en los libros de Historia cuando fui un colegial en los noventas, ni está hoy, entrado ya el siglo 21.

Ahora han traído el tema a casa: no les gusta Trump. No tienen pruebas de una conexión rusa, pero la falta de pruebas nunca ha sido un impedimento. Los indicios de que la filtración de correos demócratas se trató del trabajo de un whistleblower, probablemente dentro del mismo partido demócrata y no un ejército de hackers rusos es de lejos mucho más convincente:

“Craig Murray, exembajador del Reino Unido en Uzbekistán, asociado cercano de (Julian) Assange, llamó a las acusaciones de la CIA ‘basura’, añadiendo: ‘Es una absoluta invención… yo sé quién los filtró’, dijo Murray. ‘He conocido a la persona que los filtró, y ciertamente no son rusos, es un insider. Es una filtración, no un hackeo; son dos cosas diferentes. Si lo que dice la CIA es cierto, y sus declaraciones se refieren a gente que saben está relacionada con el Estado ruso, arrestarían a alguien, si estuviera dentro de Estados Unidos, (que) no ha sido tímido en cuanto a arrestar whistleblowers o extraditar hackers. Simplemente no tienen conocimiento alguno’”. (CIA Concludes Russia Interfered to Help Trump Win Election, Say Report. The Guardian, 10/12/16)

 

Este capricho de involucrar a los rusos fue en un principio útil para no hablar del contenido de los correos de Podesta y el Comité Demócrata Nacional (DNC, por sus siglas en inglés),  pero ahora lo vemos mutar en algo más peligroso e igualmente carente de pruebas, pero que goza del apoyo monolítico que solemos ver en la prensa masiva cuando sus amos huelen sangre.

Como señala Murray, cuando la prensa masiva habla de fuentes ‘creíbles’, y todo este asunto ruso se basa en esa confianza, lo que está diciendo es que son fuentes del establishment, para el cual presentar pruebas es opcional.

Todo este macartismo renovado tiene ya un tiempo cocinándose en los círculos de inteligencia norteamericanos, pero empezó a aflorar a la prensa ‘seria’ principalmente a partir del arreglo de las primarias demócratas en detrimento de Bernie Sanders y luego de la derrota definitiva de Clinton, cuando el Washington Post publicó, el 24 de noviembre pasado, un artículo citando a una oscura organización llamada Propornot, grupo anónimo que redactó una lista de 200 medios dedicados a la “propaganda rusa” y las “noticias falsas”, tema que ya pusieron en agenda los medios masivos alrededor del mundo de la manera acrítica y descontextualizada a la que nos tienen acostumbrados. Y es que si lo dicen los medios masivos que ‘determinan la agenda’, como el Washington Post, El New York Times o la CNN, debe ser cierto.

Lo que no reprodujeron fue la nota editorial que varios días después publicó el WP asegurando que no necesariamente estaban de acuerdo con las acusaciones hechas por Propornot contra estos medios independientes, hechas sin pruebas y mediante una metodología que avergonzaría al escolar más flojo. (Russian Propaganda Effort Helped Spread ‘Fake News’ During Election, Experts Say. Washington Post, 24/11/16) Este tirar la piedra y esconder la mano es esencial cuando se trata de promover propaganda y noticias falsas ‘oficiales’.

Pero la prensa corporativa no aprende. Repite la versión oficial sin cuestionamientos, disciplinadamente y sin considerar el historial de invenciones y mentiras que ha terminado exponiendo en sus primeras planas directamente del testimonio anónimo de los servicios de inteligencia del establishment, con los efectos macabros que ya conocemos.

by John Ueland.

by John Ueland.

Recordemos Iraq. En el mitin inaugural del gobierno de G. W. Bush, (30/01/01) el asunto de remover a Saddam Hussein fue puesto a la cabeza de la lista de prioridades, como recuerda el ex Secretario del Tesoro estadounidense, Paul O’Neill:

 

“Se trataba de buscar la manera de hacerlo. El presidente decía: ‘vayan a buscarme una manera de hacer esto’”.

 

Ahí entran a tallar la CIA y sus agencias de inteligencia subordinadas. El antropólogo estadounidense David Price ha estudiado a la agencia durante dos décadas y concuerda con el ex agente Philip Agee en que la CIA es “la policía secreta del capitalismo americano”. Además, considera que Trump se está rodeando de personalidades políticas que podrían señalar hacia un reforzamiento de la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA, por sus siglas en inglés) en detrimento de la CIA. (Historical & Structural Reasons for Skepticism of CIA Claims. Counterpunch, 12/12/16)

Nos espera un mes interesante…

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