Amnesia en la ONU: las Masacres que Samantha Power Olvidó Mencionar

por Robert Fisk

Ahí estaba Samantha Power haciendo su número de la ‘vergüenza’ en la ONU. “¿No hay ningún acto de barbarie contra civiles, la ejecución de un niño, que se les meta bajo la piel, que los asuste un poco?”, preguntó la embajadora de Estados Unidos en la ONU a los rusos, sirios e iraníes. Habló de Halabja, Ruanda, Srebrenica “y, ahora, Aleppo”.

Samantha Power talking at the UN Security Council

Extraño. Cuando Samantha habló de “barbaries contra civiles” en Alepo, recordé haber escalado sobre una pila civiles palestinos muertos, masacrados en los campos de refugiados de Sabra y Chatila en Beirut en 1982, asesinados por los milicianos libaneses mientras el ejército israelí -el aliado más poderoso de Washington en el Oriente Medio – observaba. Pero Samantha no los mencionó. ¿Quizás no haya suficientes palestinos muertos? Sólo 1.700 muertos, incluyendo mujeres y niños. En Halabja llegó hasta 5.000 muertos. Pero Sabra y Chatila ciertamente “me asustaron”, en su momento.

Y entonces recordé la monstruosa invasión americana de Irak. Tal vez medio millón de muertos. Como las estadísticas de Ruanda. Ciertamente mucho más que los 9.000 muertos de Srebrenica. Y puedo decirles que el medio millón de muertos de Irak “me asustaron” bastante, sin mencionar la tortura y los asesinatos en los centros de interrogatorios de la CIA en Afganistán, o en Irak. También “me asustó” saber que el presidente de EE.UU. solía enviar a prisioneros inocentes para ser interrogados en… ¡La Siria de Assad! Sí, fueron enviados por Washington para ser interrogados en lo que Samantha ahora llama “Gulags” de Siria.

Curioso mundo. Samantha, que Dios la bendiga, no mencionó Gaza, donde un gran número de niños palestinos han sido asesinados por los israelíes. Tampoco Yemen, donde los aliados chiitas de Estados Unidos están decapitando a los chiitas y han matado a casi 4.000 civiles. Ni los asesinatos en masa de Isis en Mosul. Samantha ni mencionó -lo más curioso de todo- el 11 de septiembre. Aquí, seguramente, contemplamos un crimen internacional contra la humanidad digno de mención en el ‘llamado a la vergüenza’ de Samantha. 3.996 muertos inocentes. Un golpe seguro, usted piensa, para lanzar a los sirios y los rusos y los iraníes.

Pero no. Porque hay un pequeño problema allí, ¿no? El baño de sangre del 11 de septiembre fue llevado a cabo por al-Qaeda. Y al-Qaeda en Siria ha cambiado su nombre a al-Nusra y luego a Jabhat Fateh al-Sham y bueno, es al-Sham (alias Nusra, alias al-Qaeda) que ha estado luchando contra el régimen sirio en el este de Alepo. Es un poco difícil, ya ves, para Samantha expresar su horror por el ataque más aterrador que sufrió su país en la historia reciente – hablar de “barbarie contra civiles” – cuando la muy criminal organización “yihadista” que cometió este ultraje es, sí, la misma que lucha en Alepo contra el ejército sirio.

Así que Samantha tiene que lanzar los muertos del 11 de septiembre en el cubo de la basura para decirnos cómo los enemigos de Al-Qaeda deberían comportarse en Alepo. Fuera, también, los cristianos asesinados o deportados por Isis en Mosul, esos yazidis sujetos a la “limpieza étnica” de Isis – un tema del cual Samantha era una experta cuando estaba teniendo lugar en Bosnia. De hecho, Isis simplemente ha desaparecido de la narrativa de Samantha, que consigue, en efecto, una suerte de borrón y cuenta nueva.

Ajá, Bashar es un dictador, sus elecciones una farsa, sus milicias asesinos, su ejército despiadado, sus prisiones tan bárbaras que Washington envió a sus cautivos allí para su cuota de interrogatorio brutal.
Y nosotros los periodistas participamos en esto. ¿Cuándo fue la última vez que leíste del catastrófico regreso de Isis a la ciudad siria de Palmira, la semana pasada, seguramente una victoria para aquellos a quienes supuestamente derrotamos en Mosul? ¡Y algunos de los atacantes Palmira en realidad vinieron de Mosul! ¿Cómo lo hicieron cuando Mosul está rodeado por el ejército iraquí y sus aliados y todos esos “asesores” americanos? Y, por otro lado, ¿cuándo fue la última vez que escuchó de Mosul, rodeado por un ejército del gobierno que intentaba abrirse camino en la ciudad contra sus defensores “yihadistas” – con más civiles sitiados que en Alepo?

Así que repasemos de nuevo el familiar camino semántico por el que todos los críticos de los enemigos de Siria (y América) deben vagabundear. Ajá, Bashar es un dictador, sus elecciones una farsa, sus milicias asesinos, su ejército despiadado, sus prisiones tan bárbaras que Washington envió a sus cautivos allí para su cuota de interrogatorio brutal. De hecho, he visto el testimonio de una de esas sesiones en la que los interrogadores sirios concluyeron que el tipo enviado desde Estados Unidos era completamente inocente. Pero en serio, si todos estuviéramos tan “asustados” -como Samantha-, ¿no habríamos intervenido militarmente en Siria (a pesar de los rusos) y venido a rescatar a la oposición siria?

Pero hay otro elemento extraño en nuestra indignación occidental – y la pista está en la elección de atrocidades de Samantha Power. Puesto que el gaseo de los kurdos de Halabja fue cometido por la fuerza aérea de Saddam, es decir árabes. Y el genocidio de Ruanda fue cometido por ruandeses. Y las masacres de Srebrenica fueron cometidas por las milicias de Milosevic que eran serbias. Podemos haber “permanecido ociosos”, como dice el refrán – es, después de todo, lo que estamos haciendo y vamos a hacer sobre Alepo – pero ni nosotros ni nuestros aliados realmente cometimos estas atrocidades. Samantha se quedó en terreno seguro, ¿no?

Y esto es lo que estamos haciendo en Europa. El presidente francés y el parlamento británico – donde el ex canciller George Osborne hizo su rutina “ay de mí”  – todos lamentaron que no habían hecho absolutamente nada sobre el sufrimiento de Alepo. Y no tenían la intención de hacer nada; Eso explica todos los asientos vacíos en el debate de Westminster.

Y creo que sé por qué – porque esta es una de las pocas veces en que nuestros dedos no están bañados en la sangre del Medio Oriente. Por una vez, ni nosotros ni nuestros aliados –a excepción de los muchachos de al-Nusra que son apoyados por Qatar y nuestros otros amigos del Golfo, pero que son los “buenos” en todo esto– somos culpables de algo más que indiferencia. Exactamente el mismo problema que en Halabja, Rwanda y Srebrenica. ‘No lo hicimos nosotros, señor ‘. Esta vez no fuimos nosotros.

Así que la vergüenza cae sobre los sirios y los rusos y los iraníes. Asusta un poco, ¿no?

 

*Este artículo fue publicado en The Independent (15/12/16): 

http://www.independent.co.uk/voices/samantha-power-un-us-ambassador-america-syria-aleppo-massacres-srebrenica-rwandan-genocide-bizarre-a7476556.html

 

Robert Fisk
Robert Fisk ha sido premiado en varias ocasiones por su trabajo periodístico como corresponsal en el Oriente Medio para The Independent (Reino Unido). Ha vivido en el mundo árabe por más de 40 años, cubriendo Líbano, la guerra de Iraq-Irán, la invasión soviética de Afganistán, la guerra civil en Algeria, entre muchos otros eventos esenciales para comprender esa parte del mundo. Fisk llegó a The Independent en 1989. Ha escribo best-sellers sobre el Medio Oriente como ‘La Gran Guerra por la Civilización”. Nació en Kent en 1946 y estudió en la Universidad de Lancaster, consiguiendo luego un doctorado en Política por el Trinity College de Dublín.

 

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