El proceso constituyente en la cuerda floja…

Por Nelly Cárcamo V

El 18 de octubre de 2019, Chile vivió el comienzo de una revuelta popular sin precedente. Esta fue producto de la acumulación de rabia de amplios sectores de la sociedad que por muchas décadas venían siendo víctimas de abuso, de injusticia, de malos tratos, e inequidad. Hasta ahí, el clamor del pueblo era brutalmente reprimido o en el mejor de los casos, entrampado en inoperantes e inútiles mesas de dialogo, y sus demandas neutralizadas. Luego nada cambiaba. La revuelta, sin embargo, obligó con urgencia al Gobierno y a los Partidos de la “oposición” (todos cuestionados y repudiados) a ofrecer entre otras migajas, un plebiscito para cambiar la constitución como una salida de emergencia a la presión social. Pero, impusieron reglas que les permita mantener sus privilegios y el absoluto control de todos los procesos.

La movilización continuó, produciéndose las manifestaciones más multitudinarias que haya registrado la historia de Chile. Inclusive, se mantuvo en forma constante, aunque con menor intensidad durante todo el periodo de verano. Esto le dio un leve respiro al gobierno, el que aprovechó el tiempo para aprobar junto a un sector de la “oposición” nuevas leyes represivas y autoritarias, con el objetivo de contener lo que se le venía con la llegada de marzo, que prometía la reactivación, intensificación y masificación de las protestas.

Una cosa era clara, que “el acuerdo por la paz y una nueva constitución”, no nacía para profundizar la democracia, ni para abandonar la noción de Estado subsidiario, ni fortalecer los derechos fundamentales del pueblo. Tampoco se pretendía establecer garantías jurídicas eficaces para proteger, por ejemplo, los derechos económicos, sociales y culturales. Por tanto, ese acuerdo por arriba, fue simplemente una salida desesperada para ganar tiempo.

Para entender esta situación, bastaba con poner atención a tres elementos, 1) el quórum calificado de dos tercios, 2) la aplicación de la ley electoral actual para la elección de los redactores de la nueva Carta Magna, y 3) el artículo que compromete el respeto de los tratados de comercio en favor de las empresas transnacionales, aceptando con ello la pérdida de soberanía. Pero, por sobre todas las cosas que ésta era sólo “una salida de emergencia”, que nunca fue producto de una intención de abandonar el modelo que tantos privilegios les ha otorgado o mantenido.

Es más, el quórum impuesto resulta aún más antidemocrático que el mismo “binominal”, puesto que en este último si ganabas al menos empatabas mientras que en el de dos tercios… aunque ganes ahora igual pierdes. Esta es la principal razón por la cual el movimiento social sigue exigiendo, que el cambio a la constitución se realice a través de una asamblea constituyente soberana.

Luego se declara la pandemia, y lo que se transforma en una pesadilla para la humanidad, es el mejor salvavidas para los sectores más reaccionarios de nuestra sociedad, su Gobierno y para su complaciente y neutralizada “oposición”. La postergación de la fecha del plebiscito no se debió a razones sanitarias cómo se afirma, la pandemia es una excusa, si ya pretendían decretar el inicio de las clases, y la apertura de los Mall.

Si no hubiera sido la pandemia, habría sido “la falta de garantías y de seguridad, provocadas por el movimiento social”; ¿Alguien puede creer que se decretó estado de emergencia y toque de queda, por la pandemia? ¿Por qué tanta preocupación por los pocos transeúntes nocturnos, mientras de día los/as trabajadores/as, se agolpan como piños de ganado en la movilización colectiva, exponiéndose al contagio, sin que le importe a nadie?

Este proceso plebiscitario fraudulento y engañoso, será chuteado hasta el infinito, o será más desfigurado aún o se transformará en otra cosa, que acuerde o que consensue el duopolio, que dicho sea de paso y muy a pesar de muchos, goza de muy buena salud. Para darse cuenta de esto no se necesita ser ni politólogo, ni cientista político, basta con ver, escuchar, leer y reflexionar críticamente.

No se necesita ser pitonisa/o para intuir que el Gobierno mantendrá a los militares en la calle hasta que los deje de necesitar como escudo que le permita gobernar e imponer con los votos complacientes de la oposición, todas sus nefastas leyes que protegen al gran empresariado y perjudica a los trabajadores y a la ciudadanía en general. Serán estos últimos, finalmente, los que pagarán los costos de la pandemia y los costos por la insolencia de armar una revuelta exigiendo más democracia, más equidad, más soberanía, más justicia. Las protestas y movilizaciones sociales dieron lugar a graves y sistemáticos atropellos a los Derechos Humanos, con asesinados, mutilados, torturados, violados, y miles de prisioneros políticos, sólo comparable con los delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura cívico militar (1973-1989).

Y la guinda de la torta es, una oposición neutralizada que se encuentra invernando (con muy pocas excepciones). Esta sólo despierta de vez en cuando, justamente cuando el gobierno necesita de sus votos para aprobar todas las leyes (represivas y antidemocráticas) que ha presentado en el último tiempo, cuyo peso cae sobre los hombros del pueblo trabajador y el pueblo movilizado en particular y de la ciudadanía en general.

Mientras tanto, los esfuerzos y el fervor de los partidos de la oposición por “vender la pomá” de aprobar además del cambio de la constitución, la alternativa de una “convención constitucional”, que les permitirá seguir pegados al poder y a la “teta” del Estado y obviamente también a las prebendas de los dueños de Chile, deberán seguir esperando y expuestos a la incertidumbre, de lo que decida el oficialismo. Pero, qué más da, las y los parlamentarios siguen percibiendo sus millonarias dietas, las que se resisten a reducir, por lo tanto no padecerán de falta de agua, ni condiciones sanitarias precarias, ni pasarán hambre como amplios sectores de nuestro pueblo.

Sólo la movilización de amplios sectores de nuestra sociedad podrá impedir que el oficialismo concrete su plan.

Nelly Cárcamo V.
Presidenta Nacional de la UNExPP de Chile

Les sugiero leer los siguientes artículos:

Print Friendly, PDF & Email
Did you like this? Share it:

Be the first to comment on "El proceso constituyente en la cuerda floja…"

Leave a comment

Your email address will not be published.


*


Gotcha! *